LA PASIÓN ES LA CHISPA DE LA VIDA, es lo que hace que cualquier aspecto de nuestra vida pase de ser insulso y monótono a ser simplemente ¡MARAVILLOSO!!

Sin embargo, cuando hablamos de pasión en lo primero que pensamos, casi siempre, es en el tema amoroso y tiene más connotaciones negativas que positivas.

¿Qué o quién ha hecho que la pasión sea considerada en general como una emoción negativa cuando una vida sin pasión es, en realidad, una vida de lo más triste y apática?

Comencemos por analizar cómo se ha venido viendo la pasión a lo largo de la historia  y en algunas de las diferentes disciplinas y áreas de la vida.

La etimología

La RAE da 9 acepciones de la palabra “pasión” y casi todas tienen un sentido negativo:

Acción de padecer, perturbación o afecto desordenado del ánimo, lo contrario a la acción, sermón sobre los tormentos y muerte de Jesucristo… Incluso la que no es negativa, tampoco es demasiado positiva ni expresa realmente lo que es la pasión ni lo que implica: Apetito de algo o afición vehemente a ello.

Sinceramente, a mí esta última acepción me deja totalmente fría, que ni fu ni fa, vamos…

¿Y qué me decís de Perturbación o afecto desordenado del ánimo????

Mi intuición me dice que, debido a esta “bonita” acepción, tendemos a considerar un poco “raritos” a todos aquellos que eligen vivir su vida con pasión. Y digo raritos por no decir “locos de atar”, que es en realidad lo que interesa que pensemos y lo que la mayoría de verdad piensa.

La pasión en la religión

Cuando hablamos de pasión, una gran parte de la humanidad piensa irremediablemente en la Pasión de Jesucristo y en el enorme sufrimiento que “padeció” por defender sus ideas “con pasión”.

Y como diría un letrado al acabar su exposición de defensa ante el juez y el jurado: “No tengo nada más que añadir, señoría”

La pasión según la psicología tradicional

En el campo de la psicología se habla de la pasión como un sentimiento que aparece cuando tenemos un interés muy intenso por una idea, actividad, persona u objeto. Y cuando sentimos una pasión establecemos una relación muy fuerte con ese algo que es objeto de nuestra pasión.

La psicología distingue entre pasión positiva o negativa, dependiendo de la causa que la motive:

  • Las “cosas” que nos llevan a sentir una pasión positiva se eligen de manera libre, son placenteras y nos afectan solo a nosotros, las hacemos, sentimos o realizamos solo para nuestro propio disfrute, no para dañar a otros ni para satisfacer sus deseos en detrimento de los nuestros.
  • Mientras que las pasiones negativas nos quitan libertad, ya que nos controlan, las padecemos en lugar de disfrutarlas, porque normalmente buscan satisfacer los deseos de otros en lugar de los nuestros propios.

Según mi opinión, cuando una pasión se vuelve negativa, ya no es una pasión sino una adicción u otra cosa muy diferente.

La pasión en la literatura

En la actualidad, por ejemplo, si buscas en Google obras literarias que traten sobre la pasión o la pasión en la literatura, lo único que aparece son artículos sobre libros que ayudan a despertar la pasión por la literatura, referencias de libros del género Novela Romántica o referencias sobre las grandes historias de amor de la Historia de la Literatura, como por ejemplo Romeo y Julieta”, de William Shakespeare.

Os confieso que durante bastante tiempo fui consumidora de novela romántica. Eso fue mucho antes de mi despertar a la consciencia y del desarrollo personal que he venido realizando en los últimos años, pero ahí está y acepto que es una parte de mi vida que ha existido, que ha sido así y que me ha ayudado mucho a cambiar los patrones y creencias que tenía sobre el AMOR. NO me avergüenzo de ello, porque gracias a los montones de novelas románticas que he leído, sé de lo que hablo cuando digo que nada más lejos de lo que en realidad significa la pasión. La pasión debe existir en el área amorosa y también debería existir en cada una de las áreas de nuestra vida, pero nada tiene que ver con la idea del “amor romántico” que nos han vendido.

Desde tiempos inmemoriales, las grandes historias de amor apasionado, tanto reales como ficticias, como por ejemplo Romeo y Julieta, de la que hablábamos antes, siempre han acabado en tragedia, así que la novela romántica empezó a  tratar de “dulcificar” todo eso, cambiando el drama por historias de enamorados, que, tras superar infinidad de dificultades y tratar de refrenar por todos los medios ese sentimiento que les atrae el uno hacia el otro de manera irresistible,  acaban juntos por fin, en una relación idílica, donde normalmente la mujer es la que ha cedido ante el carácter irascible y autoritario del hombre, para que esa relación pueda funcionar.

Sin duda, este tema y el machismo explícito que rebosa este género literario, da para escribir no unos cuantos post, sino varios libros, pero como ejemplo para entender qué cosas nos han vendido como “pasión”, que han hecho que esta acabe teniendo una connotación negativa, ya nos vale más que de sobra.

Como vemos, pasión se asocia de manera normalizada y generalizada con locura, con sufrimiento, con pérdida de libertad, con tragedia, con padecimiento… Pero…

¿Qué es en realidad la PASIÓN?

Como decía al principio de este post, para mí LA PASIÓN ES LA CHISPA DE LA VIDA, es lo que debería hacer que nos levantásemos cada día alegres y con ilusión. Es la fuerza que nos mueve a luchar por nuestros sueños, es la conexión directa con nosotros mismos, con lo que queremos, con lo que somos, con lo que nos gusta y nos motiva a seguir adelante.

La pasión nos lleva a querer ser mejores personas.

La pasión despierta nuestra intuición.

La pasión nos hace sacar fuerzas en los peores momentos y romper con las reglas establecidas.

La pasión nos hace ser valientes y actuar con determinación.

La pasión es el combustible de nuestro motor interno.

LA PASIÓN ES, EN DEFINITIVA, LA MATERIALIZACIÓN DEL AMOR INCONDICIONAL HACIA NOSOTROS MISMOS.

Entonces, ¿Qué implica vivir una vida sin pasión?

De corazón te digo que debería estar prohibido vivir sin pasión. Nos deberían enseñar a ser apasionados desde pequeños, pero en lugar de eso,  a la mayoría de los niños y niñas se les obliga a reprimir sus pasiones, para que sean más “normales”, para que no destaquen, para que no sufran, en definitiva. Pero debemos ser conscientes de que, en lugar de protegerlos, lo que hacemos en realidad es dañarlos, mermamos su autoestima, porque cuando le dices a un niño o una niña que eso que le apasiona es una tontería que no sirve para nada, le asestas una terrible puñalada en lo más profundo de su corazón, haciendo que marchite y que, poco a poco, muera por dentro, porque matarás su confianza en sí mismo y, por extensión, lo estarás matando a él o a ella.

Y una vez más sé de lo que hablo…

Cuando yo era adolescente comencé a hacer teatro, pero mis padres consideraban que era una tontería y una pérdida de tiempo. Consideraban que era una actividad poco práctica y nada provechosa, así que no pudieron impedir que yo siguiera haciendo teatro, pero jamás fueron a verme actuar, y yo jamás, en el fondo de mi corazón, me pude plantear dedicarme profesionalmente al Arte Dramático, ya que, la creencia que se instaló en mí desde el principio, fue que con esta actividad, que no servía para nada, era imposible ganarse la vida. Y, a pesar de que hay montones de personas que se ganan la vida así, y a pesar de que era mi pasión y mi verdadera vocación, jamás la pude vivir como algo más que un hobby que mis padres consideraban una auténtica pérdida de tiempo, porque esa era mi creencia. Ahora entiendo que mis padres solo trataban de protegerme, porque creían que era lo mejor para mí. También entiendo que era SU creencia, pero no es la mía. YA NO.

Al final no me dediqué a ello profesionalmente y elegí, por lealtad a mis padres, abandonar eso que tanto me gustaba, que me hacía ser feliz, que me motivaba a aprender, a crecer… Y casi desde el minuto uno, la terrible herida emocional que el rechazo de mis padres hacia mi pasión me produjo, quedó sepultada bajo un montón de capas de autoestima dañada, de NO PUEDO, de NO VALGO, de, “SI NO PUEDO DEDICARME A ESTO, NO SÉ QUÉ HACER CON MI VIDA”…

Desde el principio quedé sentenciada a vagar perdida y a tener una sensación constante de estar viviendo la vida de otra persona y no la mía.

Y ahora te pregunto, ¿te has parado a ver como está tu PASIÓN?

¿Está dormida o despierta?

¿Hay pasión en todas las áreas de tu vida o solo en algunas?

¿Vives de manera apasionada cada actividad, cada relación, cada paso que das en la vida?

¿Tal vez a ti también te reprimieron una pasión preciosa cuando eras niñ@?

¿Eres de los que creías que la pasión es mala antes de empezar a leer este post?

Si era así, ¿ha cambiado en algo tu opinión después de leerlo?

Sinceramente espero que así sea y que este post haya servido para darle a tu mente otras opciones, otro punto de vista. Espero que hayas podido sentir que esa opinión que habías normalizado sobre la pasión, en realidad, no era muy normal, ya que estaba basada en unas normas establecidas y en unas creencias generalizadas y/o familiares muy limitantes, que te habían llevado a la desconexión de esa parte de ti tan bonita y tan necesaria para tener una vida plena.

Si quieres volver a despertar tu pasión de una manera amable y bella, a través del arte, y conseguir un recurso energético inagotable para no volver a desconectarte de ella, vente al Taller Monográfico sobre la Pasión, que impartiré los días 17 y 23 de enero en Okuni y Escuela de Dibujo y Pintura Luna Rosa, respectivamente.

Lo que conseguirás al asistir a este taller es:

  • Reactivar la energía de la pasión en ti a través de una lámina y una meditación guiada que he creado con este objetivo.
  • Crear tu propio dibujo, el que mejor representa para ti tu pasión.
  • Además de hacer la meditación en vivo, te la enviaré después en audio para que puedas hacerla en casa siempre que lo necesites.
  • Y, por último, al asistir al taller, participarás en el sorteo de la acuarela original a través de la cual he canalizado y plasmado la energía de mi propio proceso, de la toma de consciencia que me ha hecho reactivar con fuerza mi propia pasión, al sanar la herida que el rechazo de mis padres hacia el teatro provocó en mí hace tantos años.

No vivas ni un solo día más sin pasión, igual que yo he hecho durante años por miedo a destapar y aceptar mi herida. Y no permitas que 2020 y todo lo bueno que va a traerte este nuevo año, comience sin la pasión sana que te mereces.

Tienes toda la información AQUÍ. ¡Te espero!! Las plazas son limitadas.

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