¡Bienvenido al blog de PolarizArte!

Este es un espacio muy personal, donde voy a dar  rienda suelta a otra de mis pasiones, la escritura. Aquí podrás encontrar relatos, poesía, testimonios de las personas para las que he pintado, noticias y artículos sobre temas de interés relacionados con la Polarización Energética y la pintura principalmente.

Espero que disfrutes de este espacio tanto como yo disfruto creando cada entrada y que te animes a participar dejándome tus comentarios y haciendo que sea un espacio abierto y dinámico.

Gracias

Quiero comenzar dando gracias infinitas a todo lo que he vivido hasta este momento, a mis raíces, a mi familia de sangre y a mi familia de luz, mi Ohana, a mis amig@s del alma, a todas las personas con las que el hilo rojo de la vida me ha conectado hasta el día de hoy, aunque haya sido apenas unos segundos, y a todas con las que me conectará en un futuro, y a los que de una forma u otra habéis llegado o llegaréis hasta AQUÍ.

Doy gracias a todos los que han tenido la misión de mostrarme lo peor de mí a través de sus peores actos, ya que gracias a ellos he podido corregir mis errores y cambiar los patrones que me estaban impidiendo ser la mejor versión de mí.

Y por supuesto, doy gracias a todas las personas cuya misión ha sido mostrarme la cara más amable y más hermosa de la vida, para que yo pudiera aprender a valorarme y a quererme, y a preocuparme solo por lo que de verdad importa.

Especiales gracias para mis mentoras, Patricia Bartolomé, Isabel Díaz Cano, Almudena Martín e Ire Martín, y para mi maestra Rosa Jiménez. Doy gracias al Universo por haber hecho aparecer en mi vida a estas extraordinarias mujeres, para guiarme en mi camino de la manera en que yo necesitaba justo cuando lo necesitaba. Sin ellas no hubiera podido llegar a ser la persona que soy en este momento y, sin ellas, el sueño de PolarizArte habría sido mucho más difícil de alcanzar.

Gracias a mi hijo y a mi hija, mis amores, porque con ellos estoy aprendiendo cada día a ser mejor persona y mejor madre, por todas sus enseñanzas, por su bondad, su sabia inocencia y su alegría.

Y también me doy las gracias a mí, por haber elegido ser yo al cien por cien, por querer ser feliz por encima de todo, por los miedos que me he atrevido a superar y por las barreras que he superado. Me doy las gracias por atreverme a mirar hacia mi interior y decidir cambiar todo lo que no me gustaba, por mi fuerza y por creer en mí a pesar de las dudas y las dificultades.

¡GRACIAS!!

 

Y a continuación os dejo un pequeño texto que escribí hace algo más de cuatro años, cuando todo empezó, cuando elegí bajarme de una vida que no sentía como mía, para subirme a mi propia vida, siendo YO plenamente consciente.

Este pequeño relato recoge mi primera toma de consciencia importante, la que me hizo elegirme y dar el primer paso en el camino hacia el conocimiento profundo y la aceptación plena de mi Ser, por eso lo he elegido como apertura para este espacio, porque simboliza el comienzo de una gran aventura.

“La estación de la vida”

Hoy me siento diferente, hoy no es otro día más, no es otro lunes más de los cientos de lunes que he vivido hasta ahora.

Hoy siento una emoción nueva, que ha empezado a brotar y crecer en mí como una semilla poderosa.

Hoy comenzó como un lunes cualquiera, hasta que he empezado a tener la extraña sensación del viajero perdido, del viajero que se baja del tren, creyendo que es su parada, e inmediatamente se da cuenta de que no es así, que se ha confundido y se ha bajado antes de tiempo en otra estación, que no es la suya.

He tenido la sensación de que venía viajando en un tren y, de repente, no sé en qué momento, se ha parado y me he bajado. Pero la sensación extraña ha pasado rápidamente y se ha convertido, de manera paulatina, en una sensación maravillosa y grande, que ha comenzado como una pequeña chispa y, poco a poco, se ha ido convirtiendo en una potente llama, que me está prendiendo por dentro, iluminando cada rincón de mi alma, de mi energía, de mi Ser…

He abandonado este tren, no sé cómo, pero estoy consciente y aún lo veo pasar, lleno de pasajeros autómatas, que han subido a él en algún momento de su existencia, para confluir con la mía. Y a través de mis ojos llegan sus miradas perdidas, miradas que hablan y me dicen que algunos de ellos han tomado este tren por inercia, dejándose llevar por lo que hacía la mayoría a su alrededor, otros lo han tomado por envidia, otros por pena quizá, otros por rabia o por miedo… Todos inconscientes y ajenos, dejándose llevar, sin más… Yo misma, hasta hace apenas un momento, tal vez fuera una de esas pasajeras inertes…

El tren circula despacio, para que yo pueda observar con detalle su interior desde mi nueva posición, de pie en el andén. Así puedo ver que también hay algunos otros pasajeros, muy pocos entre todos los ocupantes del tren, que están cómodos y felices en su viaje, ya que han tomado este tren porque realmente es al que querían subir.

Y aquí estoy yo, parada en esta estación, y me doy cuenta que es la primera vez que me siento 100% consciente y plenamente serena. Ya no tengo prisa, ni incertidumbre, y apenas llevo equipaje, lo cual me permite ver que hay un montón de trenes a mi alrededor, miles, millones tal vez, circulando por infinitas vías.

Y así parada, feliz, observo y siento que ya antes he estado en este lugar, en esta estación eterna. También me doy cuenta de que muchos trenes están conectados entre sí y de que todas las vías se entrecruzan con otras sin un criterio aparentemente coherente. Pero todo fluye en equilibrio y con un orden sostenido, que sólo puedes ver, si observas desde el corazón, con los ojos cerrados. Y yo ahora mismo los tengo completamente cerrados.

¡La sensación es simplemente maravillosa!

¿Cuándo y cómo he aprendido a ver con los ojos cerrados, para, por fin, dejar de estar “ciega”? No lo sé y, la verdad, no me importa ni me preocupa demasiado… pero lo que sí sé es que, a partir de ahora, no volveré a tener dudas y sabré elegir en cada momento el tren al que quiero subirme, para no emprender nunca más un viaje por la vida sin ilusión y sin sentido.

Ahora entiendo la incómoda sensación que he tenido siempre, de estar viviendo otra vida, una vida que no sentía como mía, y doy mil gracias por esta lucidez y este conocimiento.

Y doy gracias también por haber podido visualizar de forma consciente esta hermosa estación de la vida, de la existencia, de la energía universal y eterna, que todo y a todos conecta.

Antes de coger el próximo tren, me tomaré mi tiempo, vibraré con la energía del saber consciente, grabando cada emoción, sintiendo cada impulso… Disfrutaré plenamente de esta sensación de hallarme en esta estación, que es el mismo centro de mi universo, libre, fluyendo, flotando, latiendo con el pulso de la energía mágica de la vida, que, de manera maravillosa, permite que mi diminuto universo sea, a su vez, el mismo Universo.

– HAIKU –

Reencarnación

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