¿Qué son los acuerdos de invisibilidad y cómo nos limitan? ¿Y qué tienen que ver con los retratos de la imagen?

Para explicártelo, nada mejor que mi propia historia. Porque de lo que se experimenta se aprende.

Siempre he sido muy inteligente. De niña, en el colegio, sacaba buenas notas en todas las asignaturas. Incluso muchas veces me colocaban en clase al lado de los repetidores o de los niños que tenían peores notas, para que les ayudara. Esto para alguien a quien le encanta destacar hubiera estado genial, pero no fue así para mí, porque siempre he sido una persona muy tímida e introvertida y una persona altamente sensible (PAS), así que ser el centro de atención y de las miradas de los chicos mayores, que ya era la segunda o tercera vez que pasaban por ese curso, impactó de manera muy negativa en mí.

Le fui cogiendo miedo a mostrarme, a sobresalir, a llamar la atención de cualquier manera.

Solo había una cosa que me encantaba hacer y en la que no me importaba destacar, el teatro. Durante mi etapa escolar, cada año se representaban obras y se hacían actuaciones en la Semana Cultural, al final del curso. Era una especie de festival de varios días en el que participaba todo el colegio. Yo siempre tenía un papel protagonista en la obra de mi curso y no me importaba. Creo que era porque inconscientemente pensaba que no era yo, sino el personaje que interpretaba, el que atraía las miradas y se convertía en centro de atención. Por otro lado, también me servía como una forma de recibir el reconocimiento que necesitaba, pero sin hacerlo directamente.

Es decir, mi auténtico YO se fue escondiendo detrás de los personajes que interpretaba. Y esto se alargó durante mi adolescencia y primera juventud, porque seguí haciendo teatro.

Sin embargo, mis padres no aprobaban esta actividad. No le encontraban ninguna utilidad, así que después de que acabara el colegio, nunca más vinieron a ver ninguna obra en la que yo actué.

Esto generó en mí dos patrones de conducta muy limitantes. Por un lado, para mostrarme ante los demás sólo podía hacerlo a través de los personajes que representaba, pero nadie en realidad estaba viendo a mi verdadero yo, que se escondía detrás de esos personajes. Y, por otro lado, las personas de quien yo deseaba recibir reconocimiento no me apoyaron ni mostraron ningún interés en verme actuar. Sé que estaban orgullosos de mis resultados académicos y de mi inteligencia, pero justo esa parte era la que yo no podía mostrar por miedo a ser rechazada entre mis iguales y la forma en la que elegí mostrarme no era aprobada por ellos.

Por lo tanto, mi esencia se fue haciendo pequeñita, escondiéndose cada vez más detrás de un montón de capas y máscaras.

Y así fui creciendo, con ese acuerdo de invisibilidad inconsciente dominando cada paso que he dado en mi vida: con un miedo atroz a mostrarme tal y como soy pero, al mismo tiempo, con una necesidad tremenda de ser vista y reconocida.

Hace muy poco que he podido entender de donde venía este bloqueo, pero darme cuenta de este mecanismo insano para relacionarme con el mundo ha sido muy liberador. Y me he podido dar cuenta gracias a mi emprendimiento, porque es donde más visible se ha hecho la necesidad de mostrarme tal y como soy para poder comunicar desde el corazón. En el emprendimiento no valen las máscaras, porque éstas impiden que tu mensaje y el gran valor que aportas lleguen a las personas que pueden convertirse en tus clientes.

Te cuento todo esto por si eres una de los cientos de miles de personas que también ha firmado un acuerdo de invisibilidad consigo misma, para ayudarte a que te des cuenta de que entendiendo de donde viene el bloqueo, puedes sanarlo y recuperar el poder sobre tu vida y tus relaciones, así como empezar a ocupar tu verdadero lugar en el mundo.

Porque no poder mostrarte tal y como eres en esencia te limita en todas las áreas de tu vida, personal, familiar, laboral y de pareja.

No ser dueña de tu visibilidad te impide expresarte y relacionarte con el mundo desde el corazón.

Cuando no puedes mostrarte tal y como eres, con toda tu vulnerabilidad, no puedes transmitir confianza ni autenticidad, y esto se nota en todo lo que haces y en como te relacionas con los demás y te posicionas en el mundo: miedo a hablar en público, relaciones de pareja tóxicas o dificultad para encontrar pareja, falta de reconocimiento  y valoración en el trabajo, malas relaciones laborales y familiares, dificultad para emprender un negocio con éxito, desconfianza, dar lo mejor de ti en todo lo que haces y no obtener los resultados que deseas… La lista es interminable.

Por eso es tan importante que dejemos atrás las máscaras y las capas de protección que nos fuimos poniendo para sobrevivir en un mundo hostil.

Es imperativo que convirtamos el mundo en un lugar mejor y esto debe pasar obligatoriamente porque cada una de las personas que lo habitamos nos convirtamos en nuestra mejor versión.

Parece complicado, pero en realidad es muy sencillo, porque para ser una mejor persona solo tienes que SER tú misma y permitir que tu alma se haga visible y se muestre con toda su grandeza y su potencial ilimitado.

Este es el trabajo que ayudo a realizar con los Retratos del Alma. Y gracias a la unión de la Polarización Energética y la Pintura, puedo realizarlo de manera fácil, ayudándote a localizar los contratos subconscientes que bloquean la visibilidad de tu alma, a través de tu imagen física y de los elementos que necesites ver para poder entender el origen de esos contratos y transformarlos.

El resultado es una obra de arte hermosa que contiene la esencia de tu alma y la hace visible a través de la imagen, para que tu mente consciente pueda integrarla de manera fácil.

La primera vez que veas el retrato acabado será impactante. Incluso puede que te cueste reconocerte, porque la pintura mostrará partes de ti que ni tú misma has visto nunca, porque siempre te has mirado solo a través de tus ojos físicos. Por eso en el retrato habrá otros elementos que te ayuden a conectar esas dos partes, la que se ve y la que no se ve.

Será un proceso intenso pero muy bonito en el que te acompañaré a descubrir esos acuerdos de invisibilidad que firmaste contigo misma y te ayudaré a transformarlos mientras pinto para ti.

No te imaginas lo maravilloso que será liberar a tu alma y permitirle que se muestre con toda su grandeza. Y sobre todo, lo maravilloso que será que tú puedas verla. Porque ese es el primer paso, que tú puedas verte y reconocerte a ti misma para que, desde ahí, puedas expandirte al mundo, desde lo que eres en esencia.

El mundo ya está cambiando. Puedes resistirte al cambio y permanecer escondida detrás de tus máscaras, pero lo que requiere este nuevo mundo son personas auténticas que se permitan brillar con toda su luz.

Si estás en ese punto. Si sientes esa necesidad de libertad que te daría la visibilidad, pero te da miedo o no sabes cómo dar el paso, déjame que te ayude. Agárrate a mis pinceles y permíteme que traiga a tu alma de regreso.

Reserva ahora una llamada gratuita conmigo para que pueda explicarte el proceso con más detalle y resolver todas tus dudas.

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Nota: Los pintores es lo que han hecho a lo largo de la historia en cada retrato y autorretrato que han pintado, tratar de captar la esencia de las almas que estaban retratando, aunque lo hacían sin el nivel de conciencia que tenemos hoy en día y sin la intención consciente de realizar una transformación interior. O sí… Nunca lo sabremos. Solo podemos admirar esas obras y sentir, desde el momento presente y desde nuestro nivel de conciencia actual, lo que el artista plasmó de esas almas en el lienzo. En la imagen que ilustra el artículo tienes algunos ejemplos para observar.

 

FELIZ VIDA

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